Sucedió el 24 de agosto de 2006.

Ese día fatídico Plutón perdió su condición de planeta.

Así sin más.

Le arrancaron los galones.

Lo degradaron.

Y lo bajaron a segunda división.

Los tiranos de la Unión Astronómica Internacional se habían reunido en uno de sus aquelarres y tomaron la polémica decisión.

Por supuesto, nunca se habrían atrevido con un Júpiter o un Saturno…

Pero hicieron lo que hace todo el mundo:

Irse a por el pequeño.

El indefenso.

El planeta con acné y gafas.

La comunidad científica estaba dividida hasta ese momento.

Pero al final se salieron con la suya los abusones interplanetarios.

Y sin más ni más, le dieron una buena colleja a Plutón.

Por supuesto, todo esto lo hicieron con premeditación y alevosía.

Y para no dejar cables sueltos, establecieron tres condiciones para que un cuerpo celeste sea considerado planeta:

1 - Orbitar alrededor del Sol

2 - Tener una masa suficientemente grande

3 - Haber limpiado su vecindario de otros objetos (en plan vecino cierrabares)

El bueno de Plutón cumplía sin problema los dos primeros…

Pero no, el tercero.

Y como iba de buen rollo y compartía órbita con otros cuerpos, se ensañaron con él.

Y así sin más, le quitaron su condición de planeta.

Y para casa que lo mandaron.

Primero Plutón pasó de planeta a planetoide.

Y poco después, de planetoide a planeta enano.

Y como puedes ver, no se les ocurrió otra palabrita…

¡ENANO!

¿De verdad no había otro adjetivo?

¿De verdad no lo podían calificar como pequeño, reducido o menor?

Ya puestos, podían haberlo llamado planeta tirillas o mindundi o piltrafa…

Y es que la ciencia puede ser tan cruel e injusta como cualquier otra faceta humana…

Pero sea como sea, yo no me rindo.

Y sigo considerando a Plutón como el planeta que nunca dejó de ser.

Ya sé que la gente de ciencia opina diferente.

Pero yo —como adulto responsable que soy— me acojo a mi derecho de decir las sandeces que quiera y a equivocarme cuando a mí me dé la gana.

Y así, si alguien me pregunta al respecto, levantaré el puño.

Respiraré hondo.

Y gritaré a los cuatro vientos:

¡PLUTÓN EXISTE!


Llorch Talavera


¿Quieres recibir por email estas publicaciones antes de que aparezcan en la web?

Suscríbete al Boletín DONDODO haciendo clic aquí.

¡Corre!

Blog DONDODO - ¡Plutón existe!