AAAAAEAGH!
Lo has escuchado cientos de veces.
Y no lo sabes.
Es el mítico Grito Wilhelm.
El grito por excelencia.
El grito que sale de tu pantalla película tras película.
Trágico y cómico.
Absurdo e irresistible.
Una vez que lo has identificado, el Grito Wilhelm ya no te abandona.
Y quieras o no, tu cerebro siempre estará atento para detectarlo en medio del follón.
Es inevitable.
¿Pero de qué se trata realmente?
El Grito Wilhelm es un efecto de sonido utilizado hasta la saciedad en las producciones de Hollywood.
En otras palabras, es un grito enlatado, un grito de archivo que siempre está ahí para quien lo necesite.
Como el sonido de un teléfono o el de la lluvia al caer.
Como el ladrido de un perro o el frenazo de un coche.
El Grito Wilhelm está presente en cientos de películas.
Nuevas y antiguas.
Cutres y millonarias.
Desde La guerra de las galaxias hasta Indiana Jones.
Desde Toy Story hasta Reservoir Dogs.
Dice la leyenda que el grito original fue grabado por el cantante Sheb Wooley.
Y lo que sí está claro es que fue utilizado por primera vez en la película Tambores lejanos (1) de 1951.
En ella un gafe con sombrero era engullido por un caimán y no tenía mejor idea para decir adiós que lanzar el gañido en cuestión.
Pero no sería hasta dos años después, en 1953, cuando el grito cobró nombre y personalidad.
Fue en La carga de los jinetes indios (2), un western low cost en el que un tal Wilhelm era atravesado por una flecha india.
AAAAAEAGH!
La flecha salía disparada.
Y el pobre Wilhelm caía de su caballo.
Muerto, pero más vivo que nunca.
Y es que, sin saberlo, estaba haciéndose eterno.
Porque con el golpe y el alarido nació el mito:
El grito más famoso de la historia del cine.
Soldados, gangsters, indios y vaqueros…
Da igual de lo que se trate.
El Grito Wilhelm siempre está ahí para ayudarlos.
Sin hacer diferencias.
Para que los buenos y los malos se marchen por la puerta grande.
Y que su despedida no sea tan triste.
Y es que al fin y al cabo todos terminan en el mismo sitio.
Extras y protagonistas, negros y blancos…
Incluso personajillos de animación.
La democracia de la muerte gracias a un alarido.
Gracias a ese grito que tiene nombre propio y que se presume eterno.
Larga vida al Grito Wilhelm (3).
AAAAAEAGH!
(1) Aquí puedes ver el primer y genuino Grito Wilhelm en la película Tambores lejanos (1951). ME GUSTARÍA VERLO.
(2) Y aquí tienes la mítica escena de La carga de los jinetes indios (1953) con la que el grito se ganó su nombre. QUIERO VERLO.
(3) Y para terminar, una bonita recopilación con decenas de Gritos Wilhelm lanzados a lo largo de la historia. ¡NECESITO VERLO!
Llorch Talavera
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