A día de hoy sigue siendo un misterio.


¿Quién demonios era Kaspar Hauser?


Apareció un día de 1828 en la ciudad de Núremberg.


Caminaba solo por la calle.


A trompicones y farfullando.


Era un adolescente perdido en el trasiego.


No sabia leer ni apenas hablar.


«Kaspar Hauser, Kaspar Hauser…»


Era lo único que balbuceaba.


Solo comía pan y agua.


Y se asombraba con todo.


Había surgido de la nada.


Y casi nada sabía sobre el mundo.


Aun así, parecía tener una gran inteligencia.


Y una enorme sensibilidad.


Pronto aprendió a hablar e incluso a escribir.


Y se supo que había vivido toda su vida en un calabozo.


Durmiendo sobre paja.


Y recibiendo las órdenes de un misterioso hombre.


Como era de esperar, se convirtió en la comidilla de Europa.


La científica y la que solo cuchichea.


¿Quién demonios es ese Kaspar Hauser?


¿De dónde ha salido?


¿Y por qué se comporta así?


Se especuló mucho sobre su origen y sus raíces:


Quizá perteneciera a una familia noble.


O incluso fuera el hijo de Napoleón.


Tal vez fuera la cobaya de un experimento.


O la víctima de alguna secta.


Sea como sea, él había pagado con creces su mala fortuna.


Preguntas y más preguntas.


Y casi todas, sin respuesta.


Y es que era inevitable que Kaspar Hauser resultara fascinante.


Por su inocencia ante las normas sociales.


Y su indiferencia hacia los dogmas de religión.


Por sus muchas particularidades…


Y su visión sin contaminar del mundo.


Y es que Kaspar Hauser no perdía su capacidad de asombro:


Las estrellas que nunca había visto.


La nieve que no había tocado.


Incluso el contacto de otra persona…


Todo podía cautivarlo como algo nuevo y maravilloso.


Él veía la vida desde fuera de ella.


Y esta particular mirada no pasaba desapercibida.


Kaspar Hauser era diferente.


Y diferente fue su vida.


Apareció envuelto en el misterio.


Y con él también se marchó.


Murió en extrañas circunstancias en 1833.


Con un puñal en el pecho y nuevas incógnitas sobre él.


Asesinato, accidente o suicidio.


Las tres opciones se contemplaron.


Y las tres siguen sin comprenderse.


Pero no es de extrañar.


Al fin y al cabo, hablamos del misterioso Kaspar Hauser…


Llorch Talavera


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Blog DONDODO - El misterio de Kaspar Hauser