¿Y si te pudieras cargar ChatGPT a martillazos?


¿O prenderle fuego a San Google?


Desde luego, esto era más fácil en el siglo XIX.


Y así lo demostró el ludismo sin contemplaciones.


Este movimiento estaba encabezado por artesanos ingleses.


Y su objetivo era frenar la invasión de nuevas máquinas que estaba poniendo su mundo patas arriba.


Las dichosas máquinas estaban acabando con sus puestos de trabajo.


Cambiándolo todo.


Y destruyéndolo todo.


Pero no te confundas.


Estamos en plena Revolución Industrial.


Y los luditas no hacían batucadas.


Ni sentadas.


Ni minutos de silencio.


Sus protestas eran muy diferentes.


¿Que hay un nuevo telar mecánico en la ciudad?


A martillazos.


¿Que han traído una trilladora al pueblo?


A por antorchas.


¿Que nos quieren despedir?


A las barricadas.


Estos eran los luditas.


Y en estos tiempos de cambio y velocidad descontrolada dan mucho que pensar.


¿Qué harían ellos con las inteligencias artificiales que tanto pavor causan?


¿Y con las redes sociales que tanto criterio y resistencia debilitan?


A veces me imagino al Capitán Swing —el más emblemático de los luditas— levantando su martillo en pleno Silicon Valley.


Destrozando Facebook y despedazando Instagram.


Rociando gasolina en los chats habidos y por haber.


Y sonriendo —por supuesto— con una cerilla en la mano.


Quizá la diferencia esté en que antes el enemigo estaba más que definido.


Era ese que crujía y ocupaba espacio en empresas y talleres.


Sin embargo, ahora todo ha cambiado.


Es mucho más sutil.


Y ahora compartimos intimidades y componemos canciones con esa misma IA que pondrá de vuelta a la economía mundial


¿Torpeza?


Es probable.


¿Ironía?


Sin duda.


¿Supervivencia?


Quién sabe.


La respuesta:


En muy poco tiempo.


Llorch Talavera


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¡Corre!

Blog DONDODO - ¡Que vienen los luditas!