¿A quién no le ha pasado?


Ese momento después de un debate, discusión o charla en el que se te ocurre la respuesta perfecta… Cuando ya es demasiado tarde.


Esa respuesta que no has dicho.


Que se te ha escapado.


Y que ha llegado cuando ya no sirve para nada.


A este hecho —pensar una respuesta ingeniosa cuando ya es demasiado tarde— es lo que los franceses llaman «El fantasma en la escalera».


Es una mezcla de frustración y perplejidad.


El deseo de viajar en el tiempo y propinar ese gran zasca que se te acaba de ocurrir.


Es muchas cosas… y todas revoloteando en la cabeza.


A decir verdad, los franceses lo llaman «El espíritu en la escalera», pero tú lo puedes traducir como prefieras… La expresión viene de los tiempos de la Ilustración, cuando la palabra esprit (espíritu, mente) equivalía a ingenio.


En aquella época los grandes próceres de la nación lanzaban sus proclamas desde la tribuna, y en muchas ocasiones, cuando bajaban de ella por las escaleras, se encontraban con el terrible fantasma…

Merde!

Tenía que haber dicho esto o lo otro…

Lo tenía en la punta de la lengua…

¡Mecachis en la France!


Así que ya lo sabes.


No eres la única persona que se encuentra de vez en cuando con este espíritu burlón.


Y lo cierto es que los tiempos han cambiado y ya no se aparece solo en la escalera, sino que te puedes topar con él en el ascensor, el gimnasio e incluso el jacuzzi.


Así que te recomiendo que trates de evitarlo y prepares una batería de respuestas ingeniosas para lo que te puedas encontrar de ahora en adelante:


- A tu pareja: ¡No es lo que parece!


- A la periodista: ¡No volverá a ocurrir!


- Al guardia civil: ¡Haber estudiado!


Y así sucesivamente.


Como te decía antes, hace muchos años espíritu era sinónimo de ingenio


Y creo que me voy a tomar unas vacaciones.

Llorch Talavera


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¡Corre!

Blog DONDODO - El fantasma en la escalera